Soberanos de Bélgica: la desgracia de sus reinas y princesas

Soberanos de Bélgica: la desgracia de sus reinas y princesas

Las mujeres del linaje belga no tuvieron suerte. Infeliz en los matrimonios, pero esto era frecuente entre la nobleza, algunos matrimonios terminaron tr√°gicamente, algunas reinas perdieron el trono o incluso la vida. Las excepciones son pocas.

Bélgica siempre había estado sujeta a la dominación extranjera, incluidos los franceses, los austriacos y los holandeses. En 1830, los belgas se levantaron contra el gobierno de Orange Nassau y proclamaron la independencia, reconocida con el Tratado de Londres en 1831, pero en realidad aceptada por los Países Bajos solo en 1839.

El trono belga, en el mercado habitual de la corona y después de haber rechazado a varios candidatos, fue ofrecido a Luis Felipe de Francia por su hijo Luis, pero fue rechazado. Pasamos luego a la inevitable Sajonia-Coburgo-Gotha, en la persona de Leopoldo que, después de haber rechazado ya el trono de Grecia, aceptó en cambio el de Bélgica.

Leopoldo I de Bélgica:

Leopoldo ya era viudo de su primera esposa, Charlotte de Hannover, princesa de Gales, √ļnica hija y heredera de Jorge IV de Inglaterra.

Charlotte de Hannover:

Carlotta muri√≥ de una hemorragia despu√©s de dar a luz a un hijo muerto despu√©s de solo un a√Īo de matrimonio. Si no hubiera muerto, se habr√≠a convertido en reina de Inglaterra en lugar de la reina Victoria y el pr√≠ncipe consorte de Leopoldo en lugar de Alberto. Tanto Vittoria como Alberto eran sus sobrinos, la mujer hija de su hermana Vittoria y Alberto de su hermano Ernesto. El matrimonio entre los dos hab√≠a sido fuertemente buscado y “ayudado” por Leopoldo.

Aceptada la corona belga regres√≥ a Bruselas y en 1831 se cas√≥ con Luisa de Orleans, hija de Luis Felipe de Francia, quien le hab√≠a ayudado en el reconocimiento de la independencia y en la lucha contra el Nassau Orange. Luisa muri√≥ joven, con tan solo 38 a√Īos, despu√©s de haber sufrido mucho por los sucesos franceses que llevaron a la abdicaci√≥n y el exilio de su padre y las amantes de su marido. De este matrimonio nacieron 4 hijos vivos, la √ļnica mujer fue la famosa Carlotta, nacida en 1840 y luego esposa de Maximiliano de Habsburgo, emperador de M√©xico, quien hab√≠a buscado en vano ayuda para su esposo en todas las cortes de Europa. Despu√©s del tiroteo de Massimiliano en M√©xico en 1867, primero fue confinada en Miramare y luego regres√≥ a B√©lgica, confinada en Bouchout, donde termin√≥ en 1927, mentalmente perturbada.

Luisa de Orleans:

Leopoldo I era un diplom√°tico muy h√°bil, logr√≥ evitar el da√Īo de las revoluciones de 1848 gracias a la neutralidad. Era un rey liberal pero absolutamente imparcial, de ideas modernas, en general un buen rey, todav√≠a recordado graciosamente en casa.

Leopoldo I fue sucedido por Leopoldo II, que naci√≥ en 1835. ¬ŅY uno de los personajes m√°s sanguinarios de la historia, responsable de unos 10 millones de v√≠ctimas en el Congo?

Siempre hab√≠a tenido una idea fija de la importancia de tener una colonia, pero no contaba con el apoyo del gobierno. Al fundar una empresa privada “filantr√≥pica”, la Asociaci√≥n Internacional para la Exploraci√≥n y la Civilizaci√≥n del Congo, y al contratar a Henry Stanley, el famoso explorador, fund√≥ una colonia. Era esencialmente su propiedad personal y no gubernamental la que se llamaba Estado Libre del Congo. La Conferencia de Berl√≠n de 1884-1885 reconoci√≥ la soberan√≠a de Leopoldo sobre esa remota colonia africana.

Reci√©n en 1908, cuando las atrocidades cometidas se hicieron p√ļblicas, aunque todav√≠a estuvieran encubiertas y ocultas, el gobierno lo oblig√≥ a ceder la colonia a B√©lgica, que se convirti√≥ as√≠ en el Congo Belga. Desde un punto de vista puramente nacional, no fue un mal rey, fue apodado el ‘rey constructor’. Con su inmensa riqueza construy√≥ jardines y palacios en ciudades belgas, todos los bienes que, a su muerte, quedaron en manos del estado. Durante su reinado, gracias al gobierno laborista, se promulgaron leyes muy importantes especialmente para el trabajo infantil y femenino, trabajo que era muy similar a la esclavitud, en esos d√≠as.

A los 18 a√Īos Leopoldo se cas√≥ con Maria Enrichetta de Habsburg-Lorraine, hija del regente palatino de Hungr√≠a, que ten√≠a 17 a√Īos, un matrimonio muy infeliz, despu√©s de todo los dos se casaron muy j√≥venes sin haberse visto nunca y no ten√≠an afinidad de car√°cter.

Maria Enrichetta de Austria en la década de 1860:

Ella, t√≠mida y reservada, nunca fue amada, ni por el pueblo, ni por su marido, que la traicion√≥ vergonzosamente con muchachas muy j√≥venes de dudosa moralidad, de las que pudo haber sido primero padre y luego abuelo. Muy famosa es la de Cleo de Merode, ella de 15 a√Īos, √©l de 60, por quien lo apodaron Cleopoldo, y con Caroline Lacroix, una prostituta de diecis√©is a√Īos (y √©l ten√≠a 60) que se cas√≥ 4 d√≠as antes de morir dej√°ndole una fortuna. en herencia. La muerte del √ļnico hijo y el nacimiento de la tercera hija crearon una ruptura definitiva entre los c√≥nyuges. Quedaron tres hijas, una de las cuales era Stefania, futura esposa de Rudolf de Habsburg. El matrimonio termin√≥ tr√°gicamente y con los hechos conocidos. Tras ser retenida ‘por deber’ en la corte de Viena tras el suicidio de Rodolfo, fue desheredada por su padre, inmensamente rico, por haber contra√≠do un segundo matrimonio con un Conde ‘simple’. .

Cleo de Merode en una pintura de Giovanni Boldini:

A la muerte de Leopoldo en 1909, al no haber hijos varones, el trono pasó a Alberto, nacido en 1875, hijo de su hermano Filippo que había muerto antes que él. Alberto se había casado con Isabel en Baviera en 1900, hija de Charles Theodore y, por tanto, sobrina de Isabel de Austria, que fue su madrina en el bautismo.

Alberto I de Bélgica:

Finalmente una uni√≥n feliz, los dos estaban extraordinariamente enamorados y permanecieron as√≠ de por vida, a pesar de la Primera Guerra Mundial y la invasi√≥n de B√©lgica. Los dos soberanos eran muy populares, B√©lgica, neutral, hab√≠a sido invadida en 1914, despu√©s de que Alberto prohibiera el paso de tropas alemanas con destino a Francia. Hubo encarnizados combates, el hijo mayor Leopoldo pudo participar a pesar de tener solo 13 a√Īos, los dos hijos menores fueron enviados a Inglaterra y el gobierno se exili√≥ a Francia. Los soberanos permanecieron en B√©lgica, uno organizando la defensa militar y el otro las operaciones de rescate. Isabel, alemana de nacimiento, acogi√≥ en todos los aspectos las partes de su nuevo reino y se defini√≥ como ‘La mere de nos braves’ ‘La madre de nuestros valientes’ por su ayuda a las tropas. Sin duda son los dos soberanos que a√ļn se recuerdan con mayor cari√Īo.

Isabel de Baviera (1876-1965):

Si su matrimonio era exitoso y feliz, sus hijos no tenían tanta suerte, tenían 2 varones, que se convirtió en rey de Bélgica y regente, y una mujer, nuestra reina de mayo, María José, que se casó con Umberto di Savoia. Un matrimonio infeliz que terminó con la separación de facto poco después de llegar a Portugal en el exilio.

Maria Josè, esposa de Umberto:

El apasionado escalador Alberto muri√≥ en 1934 en un accidente de monta√Īismo y fue sucedido por su hijo Leopoldo III. Nacido en 1901, Leopoldo, h√©roe de B√©lgica en la Primera Guerra Mundial, termin√≥ exiliado por su comportamiento poco claro durante la Segunda Guerra Mundial. B√©lgica hab√≠a sido invadida el 10 de mayo de 1940, a pesar de la neutralidad, y el rey hab√≠a pedido ayuda a las potencias aliadas que hab√≠an enviado sus tropas.

Leopoldo III de Bélgica:

El 25 de mayo, Leopoldo informó a los aliados que las tropas belgas estaban agotadas pero el 28 de mayo firmó el armisticio sin consultar con los aliados, poniendo en riesgo a británicos y franceses, y pese a la opinión desfavorable del gobierno que no lo reconoció. la autoridad para tal acto. Después del armisticio se rindió a los alemanes y fue confinado en Laeken. Aquí preguntó y obtuvo una reunión con Hitler con quien quería discutir la independencia de Bélgica, que Hitler se negó a considerar. En 1944 fue deportado con su familia a Alemania.

Aunque nunca fue considerado (y de hecho no lo fue) a favor de los alemanes, fue acusado de traición por los aliados y por su propio gobierno. Al final de la guerra Leopoldo fue prácticamente exiliado a Suiza y su hermano Carlo Teodoro se convirtió en regente.

Leopold, todavía heredero del trono, se casó con la princesa sueca Astrid en 1926. Una verdadera historia de amor, una pareja de amor. Estuvieron de la mano incluso en ocasiones oficiales, lo que era casi inaudito. Astrid era una Bernadotte, su tío era el rey Gustav V y su abuelo Oskar II.

Astrid de Suecia:

También había sido considerada la esposa de Eduardo VII de Inglaterra. Astrid y Leopoldo eran amados, la bella y sencilla princesa y el héroe de guerra. Hermosa, enamorada y feliz. Tuvieron 3 hijos, Giuseppina Carlotta que se convirtió en Gran Duquesa de Luxemburgo al casarse con el Gran Duque Giovanni, Baldwin nacido en 1930 y Alberto, nacido en 1934, quienes se convirtieron ambos en reyes de los belgas.

Pero la mala suerte a√ļn acechaba. En 1935 estaban de vacaciones encubiertos en Suiza. El 28 de agosto, sus hijos Giuseppina Carlotta y Baldovino hab√≠an regresado a B√©lgica con las ni√Īeras. Alberto, demasiado joven, se hab√≠a quedado en Bruselas. El d√≠a 29 Leopoldo y Astrid quer√≠an hacer un √ļltimo viaje antes de regresar, que deb√≠a realizarse al d√≠a siguiente.

El destino era el lago de Lucerna. Leopoldo conduc√≠a, el conductor viajaba con ellos en el asiento trasero. Astrid era la navegante que miraba el mapa. Unos minutos antes de la llegada, en Kussnacht am Rigi, Astrid se√Īal√≥ algo a su marido, Leopoldo mir√≥, se distrajo y se sali√≥ de la carretera.

Astrid abrió la puerta para intentar salir, fue arrojada y golpeó el tronco de un árbol. El coche se estrelló contra un segundo árbol y terminó su carrera en el lago. Leopoldo también fue expulsado pero se salió con pocas lesiones, como el conductor. Los testigos recordaron el terrible grito de Leopoldo con el cuerpo de su esposa en brazos. Leopoldo estaba realmente devastado por el dolor.

En 1941 Leopoldo se volvió a casar con Mary Lilian Baels, más conocida como la princesa Lilian de Rethy. Con quien luego tuvo 3 hijos. Este matrimonio no fue aprobado por los belgas y junto a la traición fue una de las causas del exilio de Leopoldo. Lilian era considerada una escaladora social y el recuerdo de la reina Astrid nunca la hizo aceptar esta nueva unión.

Mary Lilian Baels:

En 1950 un referéndum permitió a Leopoldo regresar a Bélgica, pero no fue bienvenido como soberano y en 1951 abdicó, o más bien se le obligó a abdicar, en favor de su hijo Baldwin.

Re Baldovino e Fabiola de Mora y Aragón nel 1969

Balduino rein√≥ durante muchos a√Īos, hasta su muerte en 1993, y aunque sus poderes eran limitados, era un buen rey, amado por la gente. En 1960 contrae matrimonio con la noble espa√Īola Fabiola de Mora y Aragon. El feliz matrimonio solo se vio empa√Īado por los 5 abortos espont√°neos de la reina y la falta de un hijo. Fabiola estaba dispuesta a conceder la nulidad del matrimonio para permitir que su marido tuviera herederos, pero Baldwin nunca tom√≥ en consideraci√≥n la idea. Cuando el rey muri√≥, su hermano, Alberto de Lieja, ascendi√≥ al trono.

Alberto II de Bélgica. Fotografía de Voka Kamer van Koophandel Limburg compartida bajo una licencia Creative Commons a través de Wikipedia:

Alberto, rey desde 1993, se casó en 1959 con Donna Paola Ruffo di Calabria, descendiente de una de las familias más antiguas y nobles de Sicilia. Paola fue considerada una de las mujeres más bellas de la época y llenó los carretes de prensa de la época. Los dos tuvieron 3 hijos y en 2013 Alberto abdicó a favor de su hijo Filippo.

Paola de Bélgica, fotografía compartida con licencia Creative Commons a través de Wikipedia:

Philip est√° casado con Mathilde d’Udeken, la primera reina consorte belga, y se ha disculpado oficialmente con el Congo por las atrocidades cometidas en el pasado. Tienen 4 hijos. Y la hija mayor Isabel es la heredera al trono, quiz√°s sea la primera reina de los belgas.

Francesco Giuseppe afirm√≥ que las princesas belgas trajeron mala suerte, despu√©s de las experiencias de Carlotta y Stefania. M√°s bien dir√≠a que, si uno realmente quiere creer en la mala suerte, las pobres ni√Īas la adquirieron con los lazos familiares, sufriendo las consecuencias ellas mismas.

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