“La Guerra del Fin del Mundo” de Canudos: una historia heroica que permaneció desconocida

“La Guerra del Fin del Mundo” de Canudos: una historia heroica que permaneció desconocida

Brasil, como muchas otras naciones, tiene un episodio particularmente vergonzoso en su historia: la masacre de más de 20.000 personas culpables de haber creado una especie de ante-litteram común, siguiendo a un predicador que quería guardarlos del hambre y la miseria. Este episodio, conocido como “la guerra sin fin”, tuvo lugar a fines del siglo XIX en un país que atravesaba una profunda crisis económica y social, especialmente en las regiones internas de los estados del Nordeste, golpeadas por una sequía muy fuerte, que había reducido la gran parte de la población pasa hambre.

En este contexto aparece un peregrino que, con ideales cristianos, reúne a su alrededor a muchas personas desesperadas, bandidos, ex esclavos: Antonio Vicente Mendes Maciel, llamado Antonio el Concejal, o incluso el Buen jesus, nació en 1830 en el estado de Cearà, y recibió una educación religiosa, porque su padre quería que fuera sacerdote. Por motivos familiares abandonó la idea del sacerdocio y comenzó a dedicarse a innumerables tipos de trabajo: maestro, albañil, albañil, bateador y empleado.

Hacia 1873 comenzó a vagar por las regiones internas de los estados de Ceará, Bahía y Sergipe, el muy árido y pobre “sertao” brasileño, reconstruyendo iglesias ruinosas y ganándose la reputación de santo, y con ello prestigio y adeptos, tanto que comenzó a ser llamado por la gente Antonio el Concejal. Su fama reunió a multitudes de personas miserables y desesperadas que acudieron en masa para escuchar sus sermones.

En 1893 Antonio decidió detenerse, para dar un lugar donde vivir a todos sus seguidores. Se asentaron en una granja abandonada a orillas del río Vasa-botti en el interior del norte del estado de Bahía, y el lugar pasó a llamarse Belo Monte, pero también conocido como Pajitas. El pueblo se convirtió en una especie de tierra prometida para miles de personas desesperadas que vivían en condiciones de absoluta pobreza en las áridas regiones del noreste de Brasil. Se estima que la población se acercó a i 30.000 habitantes, quienes practicaron una forma de socialismo primitivo, compartiendo todo lo que producían, logrando así no pasar hambre.

Esta realidad atemorizó tanto a los terratenientes, que perdieron la baratísima mano de obra que habían explotado hasta entonces, como a la iglesia oficial, que iba perdiendo fieles, y sobre todo al gobierno de la recién nacida república, que Antonio el Concejal veía como la representación del Anti. -Cristo en la tierra. El gobierno decidió entonces intervenir y a fines de noviembre de 1896 envió una expedición para destruir Canudos, pero los soldados fueron sorprendidos en la madrugada por la milicia de defensa de los “asesores”, encabezada por un ex bandido, Joao Abate. Las tropas regulares sufrieron pocas bajas, pero prefirieron retirarse. A fines de diciembre se envió una segunda expedición, que igualmente fue vencida. A principios de 1897 se envió la tercera expedición, comandada por el capitán Antônio Moreira César, heroico veterano de la guerra federalista. Acostumbrado a las batallas tradicionales, el comandante no pudo enfrentarse a la guerrilla de los seguidores de Antonio y fue asesinado.

La tropa huyó, dejando atrás armas y municiones.

Abajo: 40 ° Batallón de Infantería en Canudos

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El 5 de abril de 1897 se inició la cuarta y última expedición contra Canudos, pero esta vez la destrucción del pueblo y de todos sus habitantes fue una cuestión de honor para el ejército. El 22 de septiembre muere Antonio el Concejal, probablemente a causa de una disentería severa, y el 5 de octubre se produce el asalto final: se calcula que los muertos fueron 20.000, unas 300 mujeres, ancianos y niños se rindieron, mientras que algunos hombres sobrevivientes fueron decapitado.

Mujeres y niños sobrevivientes en Canudos

Población de Canudos

El cuerpo del hombre que tanto había asustado a la República Brasileña fue desenterrado, su cabeza fue cortada para ser examinada por médicos que diagnosticaron su “locura, demencia y fanatismo”.

Antonio el Concejal, exhumado 15 días después de su muerte

antonio el concejal canudos

Testigo ocular de esta masacre fue Euclides da Cunha, corresponsal del diario “O Estado de Sao Paulo”, quien en 1902 publicó “Os Sertoes”, una compleja obra histórico-geográfica-literaria, donde narra el horror, la violencia y la crueldad. que tuvo que presenciar y que cambió para siempre su visión de la política y aún más de la vida.

El pueblo de Canudos incendiado por el ejército

guerra de pajas

Sobre este terrible episodio ha escrito un hermoso libro Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010. Ninguno “La guerra del fin del mundo” el escritor nos muestra un fresco de la vida en el sertáo brasileño (donde aún hoy muy poco ha cambiado), y hace una reconstrucción histórico-literaria de la guerra de Canudos, quedándose por encima de los partidos, sin jamás tomar posición, pero dejando a todos. lectores una extraordinaria parábola moral y política sobre la condición humana.

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